Hospitales están ya a su máxima capacidad: Antonio Echevarría García

Este sábado, el gobernador Antonio Echevarría García, dirigió un mensaje a través de las redes sociales a todo el pueblo de Nayarit, para hacer un nuevo llamado a la responsabilidad y al trabajo entre autoridades y ciudadanos, en el reto de enfrentar la pandemia de COVID-19.

Señaló que se había acordado que en esta etapa, previa al primero de junio, se reactivaría la economía de las familias atendiendo y cuidando todas las medidas sanitarias que evitaran un incremento en el número de contagios y de muertes.

Sin embargo, dijo: “Lamento reconocer que mayoritariamente no ha sucedido así y en cambio, hay miles de personas que no sólo no se cuidan y ponen en riesgo a quienes los rodean, si no también, continúan divulgando tontas teorías conspiratorias”.

Advirtió que los hospitales ya están llenos, y que en breve empezarán a improvisarse campamentos de lona para recibir a los miles que enfermarán por no usar cubrebocas y no seguir las medidas que se han dispuesto.

Dijo que tenemos la última oportunidad de frenar responsablemente, entre todos, la amenaza contra los nuestros:

“Sancionaremos la irresponsabilidad individual a quienes no usen cubrebocas o hagan de la calle espacio recreativo; pero también sancionaremos severamente a los centros de trabajo que expongan a su personal y clientes, por no acatar las medidas de sanidad exigidas”.

Agregó que respalda las labores que los Ayuntamientos ya han emprendido, pues entiende que ellos conocen mejor que nadie la realidad de sus territorios, y desde el gobierno estatal, reconoce y respalda sus decisiones soberanas, amparadas en el articulo 115 constitucional.

“Sin embargo, nada de eso será suficiente si insistimos en hacer de esta tragedia mundial, un juego o una imaginaria conspiración”, puntualiza.

En un lapso de 3 meses, han perdido la vida por COVID alrededor de 200 nayaritas, más de la mitad de ellos en apenas los 27 días de junio, mes en el que se liberó la mayoría de actividades productivas, después de un periodo previo de cuarentena.

En marzo, los especialistas calculaban para Nayarit aproximadamente mil 500 enfermos y unos 80 decesos, pero: “Hace días que rebasamos ambos pronósticos y hoy, nos aseguran que no estamos ni a la mitad de todo del proceso, sobre todo, en virtud del relajamiento ciudadano”.

“Hoy apelo a su madurez, pero no descarto dolorosas medidas de mucha fuerza institucional, si en breve no se modifica la conducta ciudadana, de manera consciente y voluntaria”.

Dijo que hace unos días, conversó con médicos que atienden enfermos de COVID 19, quienes le contaron historias verdaderamente estremecedoras.

Los pacientes que empeoran describen un profundo cansancio, “tengo dolor en el pecho” o “casi no puedo respirar”, hasta que los intentos desesperados por llenar de oxigeno sus pulmones fallan tanto, que manifiestan “siento que me voy a morir”, “hagan algo por favor”.

Justo en ese momento tan difícil, inicia el verdadero dolor para las y los pacientes, un dolor de tal magnitud que es necesario inducirlos al coma, no para que su cuerpo deje de sufrir, si no para paralizarlos y aminorar la complejidad de este procedimiento altamente invasivo, y explicó el proceso:

  • Inician la pre-medicación para inducir el coma.
  • Una vez relajado el paciente, le introducen un laringoscopio de metal, que ayuda a  mejorar la visibilidad.
  • Cuando son visualizadas las cuerdas vocales, se introduce un tubo por la tráquea.
  • Posteriormente se conecta a un circuito que, a su vez, está ligado a un ventilador mecánico.
  • El paciente debe permanecer sedado por varios días, prolongando su vida y deseando se recupere.

A pesar de esta intervención, de cada 10 personas intubadas, aproximadamente solo una logra sobrevivir, y aún haciéndolo, podría quedar con secuelas pulmonares.

Quienes se recuperan después de haber sido intubados, llegan a perder hasta un 40% de masa muscular, con todo lo que ello implica; además, necesitarán hasta un año para recuperar su normalidad física.

Esta posibilidad no es exclusiva de pacientes con afecciones crónicas, como se aseguraba en los primeros meses, pues ya también han perdido la vida innumerables personas jóvenes y aparentemente sanas.

“Les pido que tomen en serio este peligro, no espero que lo hagan por mí, deseo sinceramente que lo hagan por el amor hacia los suyos, pues yo también soy hijo, padre, esposo, hermano, amigo y compañero de trabajo, y al igual que ustedes no quiero perder a nadie por algo que se pudo evitar. Muchas gracias”.

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